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Perritos calientes, misiles y un búnker secreto

Durante la Guerra Fría el espionaje entre Rusia y Estados Unidos llego a unos limites verdaderamente extremos. El nivel de paranoia en ambos bandos dio pie a historias como la ocurrida en una cafetería en el Pentágono.

En esencia el café era una pequeña tienda de comida que proporcionaba el almuerzo a los empleados del Pentágono. Un espacio donde se mezclaban todo tipo de funcionarios, incluyendo altos mandos del gobierno. Esta fue la razón de que la inteligencia rusa creyera que el edificio era en realidad una entrada a un búnker secreto.

Y es que según cuenta el Departamento de Defensa estadounidense, a través del uso de imágenes de satélite los soviéticos podían ver como un amplio grupo de oficiales militares estadounidenses entraban y salían diariamente de la cafetería. Lo hacían más o menos a la misma hora todos los días. La conclusión para los rusos fue que se trataba de la entrada a un búnker subterráneo.

En cualquier caso así fue como este puesto se ganó con el tiempo el sobrenombre de Café Ground Zero, el puesto de perritos más peligroso del mundo. Leyenda o realidad, lo cierto también es que no existe réplica por parte de los soviéticos. Rusia nunca ha verificado esta información ni ha aclarado si es o no falsa.

Si queréis saber sobre esta magnifica historia, no dudéis en pasaros por gizmodo para leer el artículo completo